
¡Hermosa y grande eres tu farola!
Tú que alumbras la noche parda y fría
dando seguridad al caminante.
Tú que erguida y con gallardía
año tras año, permaneces innata,
¡Como la más bella estatua!
Tú compañera fiel,
del bullicio pegajoso
de las noches veraniegas.
Tú que acoges con alegría
la danza permanente
de los mosquitos rondantines.
Eres tan importante ¡Tu farola!
y a su vez, tan ignorada,
que deseo hacerte homenaje.
Porque pareciendo ser tan poca cosa
¡Eres noble, eres grande!
Preguntadle a la ciudad más hermosa,
en la penumbra de la noche;
¿Qué haría sin ti farola?
VICTORIANA DÍAZ LOMINCHAR.
Es hermoso cantar a lo cotidiano que es bonito por lo sencillo.Un saludo
ResponderEliminarTienes razón, Victoriana, a veces, las cosas que nos pasan más desapercibidas, son importantísimas.
ResponderEliminarHaces un bello homenaje a esa luz omnipresente en nuestras calles, que como planetas orbitados por insectos, iluminan y dan vida a la cotidianeidad nocturna.
Mi felicitación y mi abrazo.
Bello homenaje poético a la Farola. Te echaba de menos, así pues, un gusto reencontrarte.
ResponderEliminarBesos. María.
Gracias amigos por seguirme. Llevas razón María estoy algo ausente, el trabajo y las tareas cotidianas me roban todo mi tiempo pero seguiré en cuanto pueda para disfrutar con todos vosotros de la magia de la poesia.
ResponderEliminarUn beso a todos.
Ciertamente Victoriana, no nos acostumbraríamos ya a la oscuridad de las calles, es curioso que hayas hecho un poema a las farolas, pero muy merecido, un abrazo.
ResponderEliminarVictoriana,este poema me dice mucho..Intuyo en él "la farola interior"que te alumbra, en la idea y la palabra precisa y rotunda..Según voy leyendo tu poesía,más percibo tu claridad en el sentimiento,que se extiende en el poema con elegancia y seguridad..Y te lo digo de verdad,amiga.
ResponderEliminarMi felicitación por el tema, su buena construcción y su magnífico final.
Mi abrazo inmenso de letras.
M.Jesús
Es un bellisimo canto a una cosa tan cotidiana como una farola. Sabemos que está ahi que la necesitamos. Sólo una persona con semejante sensibilidad puede hacernos apreciar las cosas sencillas de la vida. Por esta razón voy a seguirte y me gustaría que visitaras mi bloc. Un abrazo.
ResponderEliminarUna hermosa manera de ser agradecido.
ResponderEliminarCasi siempre olvidamos esos pequeños detalles, siendo bueno el recordarlos.
Muchas gracias por compartir la sencillez de lo cotidiano.
Muy lindo. Un abrazo
ResponderEliminarLa luz siempre señala caminos. Esas farolas, quietas, nos sirven de punto de referencia en la noche. Merecen más de una poesía...
ResponderEliminarUn abrazo, Victoriana!
Mi saludo, Victoriana. Me alegro conocerte. Tienes dos estupendas facetas, enfermería y poesía. En las dos debes ser muy buena. Te seguiré para conocerte mejor. Un cordial saludo.
ResponderEliminarImportante homenaje a algo que parece tan insignificante y sin embargo no lo es. Que haríamos sin las farolas que nos dan la luz para seguir el camino...
ResponderEliminarMuy bonito.
Un saludo cariñoso